
Un sábado no tan lejano, un sábado común a cualquier otro, almorzaba en casa con mis pequeños hijos. Recordábamos nuestro último viaje a Disney y decidimos, como jugando, otorgarnos premios. Así fue que entre granos de arroz esparcidos por la mesa y trozos de zanahorias discriminadas a un lado del plato, fuimos entregando los premios. Se repartió premios al más ordenado, al más colaborador y al más chistoso. Llegó el momento de entregar el premio al más valiente, y yo propuse entregárselo al más chiquitín de los hermanos.
El mayor, que apenas tiene 8 años, dijo: “pero como, si él fue el que más miedo tuvo de subirse a los juegos” y yo le dije: “por eso mismo, porque a pesar de tener miedo, subió y valiente es aquel que se sobrepone a sus miedos" y entonces, como jugando, todos entendimos y aceptamos una gran verdad: Para ser valiente, hay que tener miedo.
3 comentarios:
Exelente .. y una realidad ...Un besote a ti y a valenton ¡¡¡
Patricia, escribes muy bonito
Patricia, eres tu a quien conoci en Huanchaco-Trujillo, y despues visite en Lima? mi direccion es pepecuadra1@yahoo.com
Publicar un comentario